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sábado, octubre 1

Sombras


Sombras

Sombra que veo en mis espejos
Círculos de sombras
Proyectadas en el cine
En la calle,
Debajo del asfalto
De mis zapatos
En los ojos de los transeúntes
Opacados de sueños

Sombras obscenas
En la pared
Caricia en mi mano
Nostalgia
Sombras y recuerdos
Horas de clímax
Minutos decapitados
Sombras ansiosas
Que lloran a gritos
Por las notas de la guitarra
Por el tiempo de canción
Por la cabeza extraviada.

Autor: Gabriel Rodríguez.

sábado, agosto 13

Tempestad, Gabriel Rodríguez


Tempestad
La lluvia,
siempre la lluvia!
Traspasando los dedos
de mis pies caminantes,
con olor a niebla
y grises sudores.

Retengo el viento
a bocanadas
lo suelto en un largo hilo
que teje imágenes
de un paisaje
aún sin pintar.

Y la lluvia sigue traspasando
por mis pies caminantes
entre mis pasos ahogados
De nuevo la tempestad!

Gabriel Rodríguez

sábado, julio 2

Iris , Poema: Gabriel Rodríguez




Iris

La mirada:
clavada
adherida,
subyugada
asomada y ausente
presente y escondida
pero siempre
la mirada eterna
con su tic-tac impostergable
de sudores pretéritos
de temblores evocados.
La mirada eterna
con sus pestañas aladas
para escapar del olvido.

Poema: Gabriel Rodríguez

sábado, marzo 12

Lágrima, Gabriel Rodríguez

Lágrima


Lloré
la noche furtiva.

Recordé
su ausencia al alba

en el borde de mi pupila.

jueves, marzo 3

Amor o Ficción? Cuento Gabriel Rodríguez


         Tres de la mañana, había terminado ya el segundo volumen de aquella trilogía que lo mantenía en el más perplejo insomnio.
            No era Jorge muy dado a las diversiones de su tiempo, incluso correría el riesgo de ser llamado por sus pares un loco anticuado. La segunda palabra la había asimilado ya en su actitud tímida, sin embargo la primera lo atormentaba llenándolo de un gélido terror que recorría su joven organismo. No es que se sintiera particularmente loco, aunque su enfermedad no distaba mucho de las características de la demencia –aunque fuera una demencia socialmente convenida-, sin embargo no se podría decir técnicamente que sus aptitudes psicológicas presentaran un patrón irregular. Simplemente estaba enamorado, aunque no tardaría en darse cuenta que lo que en apariencia podría ser considerado como una actitud valiosa y tierna, propia de un chico de su edad, lo estaba consumiendo en vida. (leer más)
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